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miércoles, 23 de diciembre de 2015

El principio KISS (Keep It Simple, Stupid!)



Cuando nos acercamos a la política municipal encontramos muchas situaciones sorprendentes que a pesar de ajustarse de manera precisa a los reglamentos y ordenanzas, no pierden esa capacidad de sorprender al profano en la materia. Hay dos de estas situaciones que me parecen especialmente curiosas. La primera es que las decisiones del Pleno Municipal no siempre son vinculantes para el Gobierno de la Ciudad, es decir, nuestros concejales pueden debatir un asunto durante eones, aprobarlo por unanimidad o simple mayoría, para que al final el Alcalde decida no desarrollar lo acordado. Ajustado a reglamento, pero sorprendente. También resulta curioso que no exista en la página web municipal un área desde la que se pueda hacer el seguimiento de los citados acuerdos.

Pongamos un ejemplo. Hace unos meses se acordó que, en determinadas circunstancias, los taxis pudieran circular por la traza del tranvía. El Gobierno podría haber decidido dejar "morir" el asunto, pero aun en el caso contrario, los ciudadanos de "a pie" seríamos incapaces de saber cuándo y cómo se iba a llevar a cabo. Todo queda en una referencia en la prensa cuando se aprueban las propuestas y, en el mejor de los casos, otra cuando se resuelven. En el ínterin, que puede demorarse meses, nada; nada de nada.

Hoy Sara Fernández por el Grupo Municipal de Ciudadanos en el Ayuntamiento ha presentado una moción para solicitar que en la página Web del Ayuntamiento se reserve un área desde la que se pueda hacer el seguimiento de lo acordado por las mayorías. Entiendo tal área como un ejercicio de transparencia para el Gobierno y un control adicional de la actividad de los partidos (dime qué proyectos propones y te diré quién eres).

Pues bien, desde todos los grupos se ha atacado esta propuesta, de forma feroz en algún caso. En general, se ha hecho referencia a la elaborada Ley de Transparencia, a las posibilidades que tienen los grupos municipales para consultar los expedientes mediante herramientas internas como intermediarios entre la administración y el ciudadano o a lo "infantil" de la propuesta. No voy a rebatir ningún argumento, pero entonces, si tan simple resulta, si ya estaba contemplado ¿por qué en este Ayuntamiento era imposible, para un ciudadano corriente, saber que podía esperar cuando leía que se aprobaba un plan para asfaltar su calle o cambiar las farolas de su barrio? ¿por qué a nadie le preocupaba lo anterior? ¿por qué hacer política debe ser complicado por sistema?

Afortunadamente la Consejera de Zaragoza en Común, Arantxa Gracia, sensible con este caso, ha puesto todas las facilidades y se ha comprometido a que en seis meses esté disponible esta nueva herramienta pública. El resto de grupos, como no podía ser de otra forma (¿cómo no podía ser de otra forma?) han votado a favor. Bien está lo que bien acaba y si se puede resolver de forma rápida y sencilla, mejor. José de Churriguera ya murió.

Zaragoza. Diciembre 2015

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