Buscar este blog

viernes, 12 de mayo de 2017

Zaragoza en Común o "El arte de la razón"



Comienza Arthur Schopenhauer su "Dialéctica erística" diciendo: "La dialéctica erística es el arte de discutir, pero discutir de tal manera que se tenga razón tanto lícita como ilícitamente –por fas y por nefas-."

Quiero hablar hoy del fruto de las discusiones que a diario se abren con representantes y portavoces del Gobierno de nuestra Ciudad.

Al margen de las tertulias radiofónicas en las que puedo coincidir (en el tiempo y en el espacio) con miembros de Zaragoza en Común, mantengo contacto con ellos en el trabajo diario del grupo municipal y en el que desarrollamos en la Junta Municipal de Miralbueno.

Empezaré por la Junta Municipal de Miralbueno. Es cierto que hemos tenido, como no puede ser de otra forma, nuestras diferencias, pero en muchas cuestiones de importancia encontramos la forma de llegar a acuerdos. Salvando las pequeñas actuaciones de mejora del barrio en las que es casi es imposible disentir, nos pusimos de acuerdo el pasado año para aprobar unas bases de presupuestos participativos a nivel Junta Municipal y acordamos por unanimidad el reparto de los mismos; resolvemos periódicamente el reparto de subvenciones con inusitada rapidez y hace unos pocos días acordamos unos porcentajes orientativos para asignar por categorías los recursos económicos de la Junta para 2017. Se presenta, de discute, se razona y se aceptan propuestas de unos y de otros. Un escenario que facilita el trabajo, no consume demasiada energía y redunda en beneficio de todos los vecinos.

El escenario en la Plaza del Pilar es totalmente distinto. Reconozco que se nos invita con frecuencia a participar y se escucha nuestra opinión, sin embargo, y desde mi humilde experiencia, llega un momento en el que si te acercas demasiado a su "línea roja" la posibilidad de acuerdos se esfuma. Soy consciente de que deben existir líneas rojas, pero también lo soy de que es necesaria cierta flexibilidad, especialmente cuando se gobierna desde la minoría.

¿Por qué esta diferencia de criterio a la hora de llegar a acuerdos en función de la disposición o no del mando? La respuesta es obvia.

Todo esto viene a cuenta de que se están cocinando a fuego lento los nuevos presupuestos participativos para el próximo año: será necesario modificar las normas de uso que se han manifestado como erróneas y sustituirlas por otras fruto de la experiencia anterior. También y ¿por qué no? Se pueden alterar elementos estructurales si el resultado no ha sido el esperado; pero aquí es donde nos encontramos líneas rojas que no permiten avanzar. La ausencia de casos de éxito de larga duración no exige que se recurra al manido "prueba y error" para después "misma prueba, mismo error".

No sé si estos procesos computan como consecuciones programáticas a mitad de mandato. Espero que no sea así y que la dialéctica erística no invada los despachos de nuestro Ayuntamiento

Zaragoza. Mayo 2017