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martes, 1 de agosto de 2017

Hambre para hoy, hambre para mañana




Hago seguimiento de muchas de las mociones que se presentan en los ayuntamientos (aprovecho para recomendar www.plenodelayuntamiento.es, página en la que se registran todo este tipo de iniciativas, además de actas, convocatorias, acuerdos, etc.) y particularmente de aquellas que tienen que ver con el fomento del empleo y la generación de actividad económica.

Por lo general, los ayuntamientos de las grandes ciudades se han dotado de instrumentos, en forma de institutos, sociedades públicas u otros organismos, para el fomento del empleo y la economía local. Estos organismos suelen coincidir en algunos de sus objetivos o “públicos objetivos”; para el caso de la formación, además de estas coincidencias, aparecen otras coincidencias con departamentos u organismos públicos como los Institutos de Empleo. Regularmente se presentan iniciativas para tratar de poner orden en el caos, pero en lugar de identificar las claves que dificultan el éxito, se aportan soluciones que hacen todavía más complejo el modelo: foros de intercambio, mesas de dialogo o, en el peor de los casos, nuevos órganos de coordinación.

Leía el pasado fin de semana una noticia sobre las propuestas de Zaragoza en Común para promover la ocupación de locales comerciales vacíos (lógicamente este tipo de medidas generarían empleo y riqueza, pero “no es oro todo lo que reluce”). Efectivamente, sobran locales vacíos y, por contra, faltan ideas y capital para abrir empresas, eso es un hecho. Zaragoza en Común recurre al comodín del emprendimiento social, entre otros recursos, sin advertir el casi nulo impacto de este tipo de asociaciones subvencionadas en la reactivación económica y, consecuentemente, la creación de empleo de calidad. Convertir estos locales en garajes no parece mala idea, aunque sospecho que el tamaño medio de aquellos dificultará la medida y, en cualquier caso, no es una opción para prolongar excesivamente en el tiempo; es un parche, ni más ni menos.

Lo de los bares, porque otra de las propuestas es favorecer la apertura de bares en estos locales, me parece una idea a la desesperada, no se abren menos bares porque no haya locales o éstos sean caros, no se abren porque ha dejado de ser el negocio que era hace varios años, ¿quién va a abrirlos?

Desengañémonos, el problema es estructural: hay que generar actividad “desde arriba” mediante la industria, el turismo, la logística, la innovación tecnológica, etc. Eso si acarrearía movimiento y la ocupación de los locales sería una consecuencia. Pero poner facilidades para esta actividad es más complicado y además no hay voluntad, seguimos con las mismas recetas que hace 20 años, los cursos de formación de bajísimo nivel y, en definitiva, el reparto de dinero en proyectos de nula efectividad. Apostemos valientemente por la innovación y definamos un marco de 5 ó 10 años, lo demás llegará por añadidura, cualquier otra cosa no pasa de la categoría de parche.

Javier Puy
Zaragoza. Agosoto 2017

(*) La imagen es de la noticia de Heraldo de Aragón